LECTURAS DEL MARTES XXIV DEL T. ORDINARIO 15 DE SEPTIEMBRE (BLANCO)
MEMORIA NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES
Ritos iniciales.
Antífona de entrada. Cfr. Lc 2, 34-35
El anciano Simeón dijo a María: Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción; y a ti, una espada te atravesará el alma.
Oración colecta.
Dios nuestro, que quisiste que junto a tu Hijo en la cruz estuviera de pie su Madre, compartiendo su dolor, concede a tu Iglesia que, asociada con ella a la pasión de Cristo, merezca participar de su gloriosa resurrección. Él, que vive y reina contigo...
Liturgia de la Palabra.
“Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de él”
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 12, 12-14. 27-31
Hermanos: Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu. El cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos.
Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de él. En la Iglesia, Dios ha puesto en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en tercer lugar, a los maestros; luego, a los que hacen milagros, a los que tienen el don de curar a los enfermos, a los que ayudan, a los que administran, a los que tienen el don de lenguas y el de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos el don de curar? ¿Tienen todos el don de lenguas y todos las interpretan? Aspiren a los dones de Dios más excelentes.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial 99, 2. 3. 4. 5
R/. Sirvamos al Señor con alegría.
Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y con júbilo entremos en su templo. R/.
Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño. R/.
Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo. R/.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba. R/.
Aclamación antes del Evangelio
R/. Aleluya, aleluya.
Dichosa la Virgen María, que sin morir, mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor.
R/. Aleluya.
"Mujer, ahí está tu hijo. – Ahí está tu madre”
Del Santo Evangelio según San Juan 19, 25-27
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de cleofás, y María Magdalena.
Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: “mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con el.
Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
Liturgia Eucarística.
Oración sobre las ofrendas.
Dios misericordioso, acepta las oraciones y ofrendas que te presentamos para alabanza de tu nombre, en la veneración de la Santísima Virgen María, que tú nos entregaste como madre cuando estaba junto a la cruz de Jesús. El que vive y reina Por los siglos de los siglos.
Antífona de comunión Cf 1 Ped 4, 13
Alégrense de compartir ahora los padecimientos de Cristo, para que cuando se manifieste su gloria, el júbilo de ustedes sea desbordante.
Oración después de la comunión.
Alimentados con el sacramento de la redención eterna, te suplicamos, Padre, que, al recordar los dolores de la Virgen María, completemos en nosotros, para el bien de la Iglesia, lo que falta a los padecimientos de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.